jueves, 8 de julio de 2010

El Rey David (Parte 1)

Proverbios 4: 23
“Por sobre todas las cosas guarda tu corazón, porque de él mana la vida.”


1 Samuel 16: 6

Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y pensó:

« Sin duda que éste es el ungido del Señor.»

Pero el Señor le dijo a Samuel:


–No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.

Entonces Isaí llamó a Abinadab para presentárselo a Samuel, pero Samuel dijo:

–A éste no lo ha escogido el Señor.

Luego le presentó a Sama, y Samuel repitió:

–Tampoco a éste lo ha escogido.

Isaí le presentó a siete de sus hijos, pero Samuel le dijo:

–El Señor no ha escogido a ninguno de ellos ¿Son éstos todos tus hijos?
–Queda el más pequeño –respondió Isaí–, pero está cuidando el rebaño.
–Manda a buscarlo –insistió Samuel–, que no podemos continuar hasta que él llegue.

Isaí mandó a buscarlo, y se lo trajeron. Era buen mozo, trigueño y de buena presencia.

El Señor le dijo a Samuel:


–Éste es; levántate y úngelo.

Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá.

Fuente:http://devocionalescristianos.org/2009/10/estudios-biblicos-el-sindrome-de-la-amabilidad-cronica.html

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