domingo, 25 de julio de 2010

El Marco de Referencia (Parte 3) : El Marco

"Tu marco es donde ves tu sitio en la dinámica de una interacción. Es tu posición, tu status, tu rol en una interacción.Donde quiera que dos personas interactúen, hay una interacción desde la que la dinámica se desarrolla. Una interacción con otra persona puede ser vista en términos de tus propias acciones y sus reacciones a estas, y tus reacciones a sus acciones.Un juego de poder esta siempre presente. A menos que estés en un rol predefinido donde el rango y el estatus viene dado de antemano (como en las fuerzas militares, etc.) entonces tú juegas un enorme papel determinando tu posición en esa interacción. Si no estableces tu propio estatus (bien consciente o inconscientemente) entonces la otra persona lo establecerá por ti – mas a menudo a su favor que a tu favor"


El contexto general de una interacción o situación siempre tiene un MARCO. Se han escrito muchas paginas al respecto, pero quizás un ejemplo pueda ilustrarlo fácilmente: Imagina que estás caminando por la calle, y un hombre vestido con esparpajos, con apariencia de no haberse aseado en por lo menos varios meses, te pide una moneda para usar el teléfono. Si eres como la mayoría de personas, o bien le vas a decir algo como “no tengo,” o vas a ignorarlo completamente. Ahora piensa en esta otra situación: Mismo sujeto, pero se encuentra vestido con un elegante terno, afeitado y con un corte de pelo a la moda, sujetando un maletín como ejecutivo que se va a una reunión... y de pronto se te acerca en la calle y te pide una moneda para hacer una llamada. ¿Se la das? Es mucho más probable que sí (se han hecho estudios al respecto).

Lo interesante es que se trata de la MISMA persona. No hay forma de saber si el primer sujeto era un millonario excéntrico o un rockero camino a la fama. Pero en base a sus apariencias la persona ficiticia de mi ejemplo decidió que uno de ellos era un pordiosero y el otro era un profesional, con tan sólo mirarlos. La persona a la que le pidieron la moneda le puso un MARCO a las interacciones: El “pordiosero” estaba pidiendo una moneda que probablemente iba a ser usada en alcohol o algo así; el “profesional” necesitaba la moneda para llamar a alguien importante y para que estuviese pidiéndosela a alguien en la calle, era lo más probable que se tratase de una emergencia.

Nota que toda esa información fue inferida sin necesidad de recopilar mayor información acerca del uso que ambos iban a dar a la moneda, pero más importante, es que cada interacción tuvo un MARCO, que no era algo palpable, sino algo que el transeunte le puso mentalmente a cada interacción—una manera de catalogar rápidamente la interacción sin siquiera tener que pensar conscientemente en el caso específico.

La lección importante es que EN CADA INTERACCION ALGUNO DE LOS PARTICIPANTES SIEMPRE ESTABLECE EL MARCO. SI NO ERES TU, LA OTRA PERSONA LO VA A HACER. Si dejas que los demás establezcan el marco, es lo más probable que lo hagan a su favor.

Los marcos, siendo algo que existen en la mente, también nos afectan sin necesidad de interactuar con otras personas. Si te dijera que en este momento puedes salir y buscar a una chica guapa en un bar y hablar con ella un rato y que ella te va a adorar... y existe en tu mente duda alguna de que eso puede ocurrir, entonces en tu mente alguien en algún momento sembró la idea de que necesitas ser superman para poder interactuar satisfactoriamente con el sexo opuesto. La sociedad se está encargando segundo a segundo de enviar mensajes que implantan al “hombre promedio” con el marco mental que dice que tiene que ser otro para poder estar con la chica guapa, que tiene que tener dinero, que necesita un trabajo de nueve a cinco, que si no tiene el celular con cámara entonces no vive su vida completo, etc. Entonces no es nada sorprendente que cuando hablo con un chico y le digo “oye vamos a hablar con esas chicas, están bien simpáticas,” el chico, luego de mirarlas a ellas y mirarme a mi (que no soy un modelo de Calvin Klein por ningún lado) me ponga cara de incrédulo y me pregunte qué estoy tomando.

Todo está en la mente.

Los marcos mentales son un tanto más trabajosos de cambiar que los marcos en la interacción, pero están relacionados. Es decir, las personas de alguna manera se dan cuenta consciente o inconscientemente más o menos de cuál es el marco reinante en la mente de la otra persona. Por ejemplo, toma a dos chica físicamente guapas y ponlas con un vestido revelador; una de las chicas es una modelo conocida, y la otra no ha salido a una fiesta en toda su vida. Claro, cuando te acerques a saludarlas vas a notar su atractivo, pero vas a notar que vienen de diferentes contextos basado en cómo se desenvuelve cada una (esto está relacionado a indicadores verbales y no verbales, como el tono e inflección de voz, postura, ritmo general, contacto visual, nivel de relajación muscular, etc.). Por propósitos didácticos asumo, claro, que la modelo es más “canchera” que la chica que no sale mucho.

O piensa en este otro caso. ¿Te han presentado alguna vez a un chico en algún lado y el chico te dio apariencia de tímido? A lo mejor evitaba el contacto visual, o su apretón de manos no fue tan “apretón,” o no hablaba mucho y lo poco que hablaba a las justas y se escuchaba. Entonces decidiste que se trataba de un chico tímido, nervioso, etc. Puede que el chico estuviese enfermo, o que no haya dormido varios días por cuestiones de trabajo, o quíen sabe qué, pero el marco está puesto—probablemente la otra persona decidió que este chico “tímido” merecía ser tratado como tal, entonces LO VA A TRATAR COMO TAL. Es en parte por esto que las primeras impresiones osn importantes (y por más que hagamos, en verdad nunca se puede cambiar una ‘primera impresión’). Esto es importante.

Las personas te van a tratar de acuerdo al marco según te cataloguen. Pero ahí no termina la cosa. Hay algunos trucos que podemos usar a nuestro favor... formas de establecer un marco en nuestras interacciones que nos dejen en una posición de un hombre “bien parado,” y que nos dejen en una posición socialmente estratégica que nos permita tener OPCIONES a la hora de escoger a nuestra companhía.

OK, tenemos por un lado el hecho de que las personas catalogan a los demás. Analizando esto desde un punto de vista psicológico, esto sirve un muy importante propósito: si nos ponemos a hurgar en la vida y contexto de los demás en CADA interacción que tenemos, entonces se nos pasaría la vida sin poder conocer a tanta gente, y con muy poco para otras cosas. Las categorías son buenas, nos ayudan a sortear problemas y avanzar más fácilmente. Si tienes en cuenta los marcos que los demás usan, y los que usas tú mismo, vas a tener de dónde agarrarte en la tormena que pueden aparentar ser muchas interacciones sociales.

Tenemos dos casos principalmente. Empecemos por el hecho de que sin decir una sola palabra otra persona puede asignarte un marco (favorable o no). Ahí está el caso del transeúnte y el pordiosero en el ejemplo inicial. Cómo luces, tu postura, tu forma de moverte y de hablar, todo eso contribuye a que los demás te puedan ver de tal o cual forma. Y eso es real, no voy a pretender de ninguna manera que en el mundo tal cosa no existe. Pero no quiero tampoco que surjan pensamientos inútiles como “yo me estoy quedando calvo, me jodí,” o “estoy subido de peso,” o “soy moreno y me gustan las rubias.” Como “luces” en este contexto estás más que todo relacionado a lo que haces con aquello que Dios te dio. Para la mayoría de hombres un buen corte de cabello y ropa que combine y luzca bien en ellos es todo lo que se necesita. Y ni tanto así—he tenido cierres con beso donde estaba vestido no mucho mejor que el prodiosero de mi ejemplo inicial, pero un marco mental poderoso me hizo olvidar a mí (y a mi objetivo) la ropa que traía puesta. Para cerrar esta sección, toma el consejo simplemente: Luce lo mejor que puedas, y presenta tu mejor cara, y vas a estar bien de ese lado (dejo las demás cosas no-verbales, como postura y tonalidad, como material tratado ya).

Lo verdaderamente interesante, es la ‘otra’ forma como las personas forman el marco durante una interacción. Esto ocurre principalmente de forma verbal. Este tema es EXTENSO, así que voy a tratar de ver aquí lo que considero más importante a la hora de estar en la cancha.

- En cada interacción alguien define el marco. Si no lo haces tú, la otra persona lo va a hacer de forma tal que le beneficie más. Tienes que definir el marco TEMPRANO en la interacción, de forma consciente.

El marco inicial que conviene que establezcas es que no eres un chico del montón, y que NO haces las mismas cosas que hacen los demás chicos. Eso incluye abrir con piropos dichos en tono de súplica, o con mala postura, o con voz muy baja. Un lenguaje corporal neutro y relajado y buena tonalidad es principalmente lo necesario para no caer en la categoría “perdedor” en los primeros veinte segundos.

- Los “parásitos” caen en la categoría de “perdedor.” Parásito: chicos que obviamente no están satisfechos con sus amigos en el sitio en que se encuentran, o que no son lo suficientemente sociables, y que una vez que perciben que están cool con una chica no le dan tregua de ninguna manera ni para respirar, sienten que si no se aferran con todo su ser entonces van a perder su, oh, gran y única oportunidad en la vida. Hacen pregunta tras pregunta, son serviciales, se quedan parados como idiotas mientras la chica habla con sus amigas (o contesta diez llamadas por celular, o coquetea con otros chicos). Es decir, el mensaje que mandan (y que va a definir el marco) es que no tienen a nadie mejor, y que el tiempo de la chica es MAS VALIOSO que el suyo, por tanto merecen un mejor tratamiento que el que se le da a un pavo.

Formas de evitar caer en esto. Principalmente la idea parte de estar lo suficientemente cómo como para no DEPENDER de una chica o grupo de chicas en específico.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El kclon, ¿has sido alumno o sos amigo de el Maestro??