domingo, 8 de abril de 2018

¿Se puede terminar con el ego?

¿Porque controlamos?
"Debo controlarme a mi y a los demás para que encajen en las imágenes que tengo de como debe ser la vida, la mía y la de los demás. Mientras existan imágenes en mi cabeza forzosamente controlare.El impulso de controlar a los demás proviene de nuestra falta de amor propio. Hemos aprendido a rechazarnos tanto, que nos hemos convertido en esclavos de la aprobación exterior; nuestro sentido del valor propio depende casi totalmente de la opinión de quienes nos rodean.La necesidad de recibir la aprobación de nuestros seres queridos, y de controlar y manipular su opinión acerca de nosotros, viene de nuestra propia necesidad de aceptación y amor.Entonces cuando veas el movimiento hacia lo externo, detente, vuelve a apuntar el dedo hacia ti misma, pues todo en realidad se trata de lo que sucede adentro tuyo, y eso tiene una energía ¿verdad? Es como un pánico, se siente, o a veces es tan habitual que ni siquiera lo ves. Así que tienes que estar presente y no reaccionar inmediatamente, sino mirar, sentir, y entonces preguntarte: “¿Me estoy abandonando en este momento? ¿Es esto lo que quiero hacer realmente o es una respuesta automática porque hago lo mismo desde hace mucho tiempo?”


El Pensamiento

En su mayor parte, nuestro proceso de pensamiento es involun­tario, automático y repetitivo. No es más que una especie de estática mental que no cumple ningún propósito real. Estrictamente hablando, no pensamos: el pensamiento es algo que nos sucede. Cuando decimos “yo pienso” está implícita la voluntad. Implica que tenemos voz en el asunto, que podemos escoger. Sin embargo, en la mayoría de los casos no sucede así. La afirmación “yo pienso” es tan falsa como la de “yo digiero” o “yo circulo mi sangre”. La digestión sucede, la circulación sucede, el pensamiento sucede. 

La voz de la mente tiene vida propia. La mayoría de las per­sonas están a merced de esa voz, lo cual quiere decir que están poseídas por el pensamiento, por la mente. Y puesto que la mente está condicionada por el pasado, empuja a la persona a revivir el pasado una y otra vez.
Durante miles de años, la humanidad se ha dejado poseer cada vez más de la mente, sin poder reconocer que esa entidad poseedora no es nuestro Ser. Fue a través de la identificación completa con la mente que surgió un falso sentido del ser: el ego. La densidad del ego depende de nuestro grado (el de nuestra conciencia) de identificación con la mente y el pensamiento. El pensamiento es apenas un aspecto minúsculo de la totalidad de la conciencia, la totalidad de lo que somos. 
La mayoría de las personas viven ajenas a su esencia,.. permanecen atrapadas en el estado egotista. Viven separadas de sí mismas, de los demás, y del mundo que las rodea. El pensamiento absorbe la mayor parte de su atención, de tal manera que no ven ni oyen realmente a los demás. No están presentes en ninguna situación porque su atención está en el pasado o en el futuro. Usualmente se relacionan con los demás a través de algún tipo de personaje al cual representan, de manera que no son ellas mismas.
El Ego

El ego en realidad es esa voz que nos convence de que hay algo mal con nosotros, esa voz que nos juzga y nos mantiene siendo menos.
El ego nace con nosotros cuando venimos al mundo. Cuando somos niños, a través del cariño, del amor, del cuidado, sentimos que somos buenos, valiosos, que tenemos alguna importancia.Nace un ego, un "centro". Pero este centro es un centro reflejado. No es nuestro verdadero ser. No sabemos quiénes somos, simplemente sabemos lo que los otros piensan de nosotros. Y este es el ego: un reflejo de la opinión de los demás.Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, como una herida, sintiéndose inferior, sin valor.Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así ira creciendo el mundo del niño.Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.
El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.Y como lo real, sólo puede llegar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad. Uno tiene que pasar a través de él y trascenderlo para vislumbrar lo que realmente somos.Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No puedes conocer la verdad directamente. Primero tienen que conocer lo que no es verdadero. Primero tienen que encontrar lo que es falso. Y es a través de ese encuentro cuando se vuelven capaces de conocer la verdad. Si conocemos lo falso como falso, la verdad despertará en nosotros.
El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja. Iremos a la escuela y el maestro reflejar á quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflejaran quienes somos.A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado.Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda controlar al SER: eso no es posible. Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.
El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.

El ego no es solamente la mente no observada, la voz mental que finge ser nosotros, sino también las emociones no observadas que representan la reacción del cuerpo a lo que dice la voz de la mente.
La voz de la mente relata una historia a la cual reacciona el cuerpo porque cree en ella. Esas reacciones son las emociones, las cuales alimentan nuevamente el pensamiento que las creó en primer lugar. Este es el círculo vicioso entre los pensamientos no examinados y las emociones, el cual da lugar al pensamiento emocional y a la fabricación de historias emocionales.
Los pensamientos que desencadenan reacciones emocionales del cuerpo pueden surgir a veces con tanta rapidez que, antes de que la mente tenga tiempo de expresarlos, el cuerpo ya ha reaccionado con una emo­ción. Esos pensamientos existen en una etapa preverbal y podrían considerarse como supuestos tácitos e inconscientes. Se originan en el condicionamiento pasado de la persona, generalmente en la primera infancia. “No se puede confiar en nadie” es un ejemplo de un supuesto inconsciente en una persona cuyas relaciones primordiales con sus padres o sus hermanos no le inspiraron confianza. Los siguientes son otros supuestos inconscientes comunes: “Debo luchar para sobrevivir. Nunca hay suficiente dinero. La vida es una permanente desilusión.”. Los supuestos inconscientes crean emociones físicas, las cuales a su vez generan actividad mental o reacciones instantáneas. Es así como creamos nuestra realidad personal.
La voz del ego perturba constantemente el estado natural de bienestar del cuerpo. El cuerpo lleva pegado un ego y no puede hacer otra cosa que reaccionar a todos los patrones disfuncionales de pensamiento que conforman el ego. Así, un torrente de emociones negativas acompaña al torrente de pensamientos compulsivos incesantes.
Las Emociones

La diferencia fundamental entre una reacción instintiva y una emo­ción está en que la primera es una reacción directa del cuerpo frente a una situación externa, mientras que la emoción es la respuesta del cuerpo a un pensamiento.

Indirectamente, una emoción también puede ser una reacción a una situación o a un hecho real, pero vista a través del filtro de la interpretación mental, el filtro del pensamiento, es decir, a través de los conceptos mentales de bueno y malo, gusto y dis­gusto, yo y lo mío. Por ejemplo, es probable que no sintamos emoción alguna cuando nos enteramos de que le han robado el automóvil a alguien, mientras que si es nuestro automóvil, nos sentiremos muy alterados. Es sorprendente cuánta emoción pue­de generar un concepto mental tan nimio como es el de “mío”.
Si bien el cuerpo es muy inteligente, no está en capacidad de distinguir entre una situación real y un pensamiento. Reacciona a todos los pensamiento como si fueran la realidad. No sabe que es apenas un pensamiento. Para el cuerpo, un pensamiento preocupante o amenazador significa, “Estoy en peligro”, llevándolo a reaccionar de conformidad, aunque la persona esté descansando en su cama en la noche. El corazón se acelera, los músculos se contraen, la respiración se hace más rápida y se acumula la energía. Pero como el peligro es solamente una ficción de la mente, esa energía no tiene por dónde desfogar. Parte de ella retorna a la mente y genera más pensamientos angustiosos. El resto de la energía se vuelve tóxica e interfiere con el funcionamiento armo­nioso del cuerpo.

      Fuente: Recopilacion de la La Web

      EL EXORCISTA

      No hay comentarios: