La Adiccion al amor :Condicionamiento social (parte 5)



El hecho de que nuestra cultura otorga un viso rom谩ntico al sufrimiento por amor y a la adicci贸n a una relaci贸n. Desde las canciones populares hasta la 贸pera, desde la literatura cl谩sica hasta los romances arlequinescos, desde las telenovelas diarias hasta los filmes y obras de teatro aclamadas por la cr铆tica, estamos rodeados por innumerables ejemplos de relaciones inmaduras e insatisfactorias que se ven glorificadas y ensalzadas

Una y otra vez, esos modelos culturales nos inculcan que la profundidad del amor se puede medir por el dolor que causa y que aquellos que sufren de verdad, aman de verdad. Cuando un cantante canta con voz suave y melanc贸lica acerca de no poder dejar de amar a alguien a pesar de lo mucho que eso le hace sufrir, hay algo en nosotros – tal vez a fuerza de vernos repetidamente expuestos a ese punto de vista – que acepta que lo que expresa el cantante es lo correcto. Aceptamos que ese sufrimiento es parte natural del amor y que la voluntad de sufrir por amor es un rasgo positivo en lugar de negativo.

Existen muy pocos modelos de personas que se relacionan con sus pares en forma sana, madura, honesta, no manipuladora y no explotadora, y esto quiz谩 se deba a dos razones. En primer lugar, con toda sinceridad, tales relaciones son bastante escasas en la vida real. En segundo lugar, dado que la calidad de la interacci贸n emocional en las relaciones sanas a menudo es mucho m谩s sutil que el flagrante drama de las relaciones insatisfactorias, su potencial dram谩tico tiende a ser pasado por alto en la literatura, el teatro y las canciones. Si nos vemos acosados por estilos perjudiciales de relacionarnos, tal vez sea porque esto es casi todo lo que vemos y sabemos.

Debido a la escasez de ejemplos de amor maduro y comunicaci贸n sana en los medios, durante a帽os he tenido la fantas铆a de escribir un episodio de cada una de las telenovelas principales. En mi episodio, todos los personajes se comunicar铆an de forma honesta, cari帽osa y no a la defensiva. No habr铆a mentiras, ni secretos, ni manipulaciones, nadie que estuviera dispuesto a ser la v铆ctima de otra persona y nadie ser铆a el victimario. En cambios, los espectadores que vieran el episodio de ese d铆a ver铆an personas comprometidas en tener relaciones sanas entre s铆, sobre la base de la genuina comunicaci贸n.

Este estilo de relaci贸n no s贸lo se opondr铆a mucho al formato normal de esos programas sino que adem谩s ilustrar铆a, por medio del extremo contraste, lo saturados que estamos de las representaciones de explotaci贸n, manipulaci贸n, sarcasmo, b煤squedas de venganza, trampas deliberadas, celos, mentiras, amenazas, coerci贸n, etc.; ninguna de estas cosas contribuye a una interacci贸n saludable. Cuando uno piensa en el efecto que tendr铆a un segmento que presentara una comunicaci贸n honesta y un amor maduro sobre la calidad de estas sagas, habr铆a que considerar tambi茅n el efecto que tendr铆a la misma alteraci贸n en la vida de cada uno de nosotros.

Todo sucede en un contexto, inclusive nuestra forma de amar.Necesitamos tener conciencia de los defectos nocivos de nuestra visi贸n social del amor y resistirnos a la inmadurez superficial y contraproducente en las relaciones personales que esta idealiza. Necesitamos desarrollar conscientemente una forma de relacionarnos m谩s madura y abierta a la que parece apoyar nuestro medio cultural, para poder cambiar el torbellino y la excitaci贸n por una intimidad m谩s profunda.


Texto Extraido del libro Mujeres que aman demasiado.

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