domingo, 18 de abril de 2010

El Amor y El Miedo

"Si observas a los niños de dos o tres años y te fijas en su manera de comportarse, verás que siempre están jugando. Los verás reírse sin parar. Su imaginación es muy poderosa y su manera de soñar una auténtica aventura de exploración. Cuando algo va mal reaccionan y se defienden, pero, después, sencillamente se olvidan y vuelven a centrar su atención en el momento presente para seguir jugando, explorando y divirtiéndose. Viven el momento. No se avergüenzan del pasado y no se preocupan por el futuro. Los niños pequeños expresan lo que sienten y no tienen miedo a amar. Por eso los momentos más felices de nuestra vida son aquellos en los que jugamos como si fuéramos niños, cuando cantamos y bailamos, cuando exploramos y creamos con el único propósito de divertirnos. Cuando nos comportamos como niños nos resulta maravilloso porque ese es el estado normal de la mente humana, la tendencia natural. Somos inocentes, igual que los niños, y para nosotros es normal expresar amor."



Cómo puedes ver el amor en un niño enfermo? ¡Yo sólo veo sufrimiento!

¿Qué recibes de esos niños? Amor. Porque eso es todo lo que son. Nosotros percibimos que hay algo que está mal. Es cómo cuando alguien es ciego y pensamos: "¡Ah, qué terrible!". Pero la persona ciega te puede decir quién entró a la habitación. ¡Puede escucharlo! Tú no puedes. ¡Qué terrible debe de ser eso para ti!

Siempre pensamos que hay algo que está mal, pero es sólo amor. De hecho los niños que realmente me conmueven son los niños con síndrome de Down. ¡Tienen tanto amor! ¡Cada vez que los veo quiero ir a abrazarlos! Porque ellos irradian amor. Todos los niños lo hacen. Ellos son perfectos. Porque ellos son amor. Y nos dan regalos.

¡Estamos tan apegados a la forma! Estamos tan apegados a mirar lo que está mal que no podemos ver la perfección. Pero, a medida que comienzas a verla en ti mismo, la puedes ver en todas partes. Y es aún más hermosa. En realidad es sobrecogedora. El amor es sobrecogedor. Y todo es así. Todo es así. Todo es perfecto.
Si lo único que existe es el amor, ¿por qué nos es tan difícil amar?




Porque no tenemos idea de lo que es el amor. El amor es una energía que está dentro de nosotros y sale, va hacia fuera. Y la ironía de los seres humanos es que, por el hecho de haber creado la separación para poder tener nuestra experiencia humana, ¡percibimos que lo último que merecemos es amor! No sentimos que lo merezcamos, y siempre lo estamos rechazando, porque nos asusta.

Y lo que más nos asusta es el amor incondicional, porque no lo podemos controlar. Si el amor viene de un lugar de incondicionalidad, no lo podemos manipular. No lo podemos usar para ser víctimas. No lo podemos usar para crear dramas.Porque, en el fondo de todo, a lo que los humanos están más apegados es al sufrimiento. Entienden la naturaleza del sufrimiento. Entienden la adrenalina que viene con el sufrimiento. Entienden su pequeñez, pero están petrificados ante su grandeza, que es el amor.


Si lo único que existe es el amor, ¿qué es el miedo?



El miedo son los sentimientos ilusorios y los sistemas de creencias que generamos dentro del cuerpo y de la mente en los estados iniciales en que creamos la separación del amor.

Cuando venimos al mundo somos en extremo vulnerables. De hecho, un bebé es absolutamente indefenso y depende por completo del afuera para satisfacer sus necesidades. Y cuando esas necesidades no son reconocidas, comienza el pánico. Puede sentirse abandonado por sus padres o hermanos —o tal vez se sienta incomprendido o descuidado, o tenga hambre, o experimente dolor— y así comienza a crear su experiencia humana de miedo, que es una respuesta a la necesidad de protección del afuera.

El miedo es la separación de la energía del amor. Es la experiencia humana. En otras palabras, cuando experimentamos miedo ya no estamos anclados en ese espacio llamado "conciencia". Pero, cuando estamos en la unión del amor, nada del afuera nos puede afectar. Porque el amor puro sabe que nada de lo ilusorio es real.

El infinito es siempre infinito. No hay nada que puedas hacer para cambiarlo. No puedes destruir el infinito. No puedes matar al infinito. Es eterno, nunca cambiante amor.

Fragmento del libro "La revolución de la consciencia" y la autora es "Isha".


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